Animales en Colombia y el mundo


En un país como Colombia es fundamental hablar de aquellos seres con los que compartimos territorio y que también poseen derechos que buscan protegerlos junto a su integridad, salud y conservación.

Es innegable que uno de los aspectos mas representativos de nuestro país es la gran variedad de fauna que podemos encontrar a lo largo y ancho de todo nuestro territorio nacional. No por nada en películas populares internacionalmente como "encanto" es de lo que mas se muestra a la hora de dar una imagen sobre nuestro país. Pues hablando de animales, hacen gran parte de nuestra cotidianidad en todo tipo de maneras; tanto por tener a algunos como mascotas, los que consumimos como alimento, los que aparecen como símbolos patrios, en los billetes y monedas, los que habitan libremente las selvas, llanuras y cordilleras, así como los que han sido adiestrados para cabalgar o cargar y en algunos casos usados para lucrar y ser torturados.

Sin duda alguna hacen parte de nuestra identidad como colombianos y nos han traído todo tipo de beneficios como seres humanos. Sin embargo, de un tiempo hacia acá, ha venido surgiendo un cuestionamiento en todo el mundo por esa relación establecida entre dos tipos de seres vivos que aunque son diferentes, tienen muchas cosas en común. No es un secreto que el ser humano sistemáticamente ha montado de forma histórica el aprovechamiento de los recursos que proveen los animales, desde que se come carne y empezaron a usar las pieles y pelajes como cobertura para el frio. Muchos se preguntan si esto es el orden natural de las cosas, y tanto la ciencia como las religiones han buscado explicar este posicionamiento del ser humano por encima de las demás especies, también cuestionando desde lo ético muchas practicas que hemos venido desarrollando desde esa posición. Pues una cosa es lo que se hace porque es necesario, y otra muy diferente lo que se ha venido desarrollando por simple ocio, avaricia o crueldad.

Dentro de nuestro contexto cultural muchos hemos sido testigos o hemos visto al menos una vez (así sea en televisión, noticias, películas o series) corridas de toros, peleas de gallos o  actos de circo que incluyen animales apartados completamente de su entorno natural, puestos en condiciones lamentables y para colmo por el simple propósito de montar un espectáculo. Parece intrínseco del ser humano esa actitud de morbo por la violencia, por la sangre, por mas que busquemos diferenciarnos gracias a nuestro uso de razón, el hecho de que por tanto tiempo se promoviera y acudiera a este tipo de practicas solo demuestra un pedazo de lo peor que podemos llegar a ser, sentir satisfacción por ver como uno o mas seres vivos luchan por sus vidas, sufren y están pasando por lo peor que podría pasar cualquier ser sintiente como una forma de pasar el rato. 

Personalmente seria hipócrita señalar todos los métodos inhumanos que involucran animales, pues al ser un consumidor diario de carne animal, uno no siempre se fija en la procedencia de esta o si el lugar que te da esa carne da un trato mininamente piadoso con los animales sacrificados, también por cuestiones sociales y/o económicas uno no siempre puede darse ese lujo fácilmente. Al igual que lo correspondiente a medicamentos y productos farmacéuticos, bien o mal, detrás siempre hay una realidad de uso para el éxito de estos insumos vitales para todo ciudadano del mundo actual, aun cuando ya dentro de estas se esta intentando dar un enfoque mas ético. Pero algo muy diferente ocurre cuando el propósito es un despropósito completo, por el simple hecho de que es posible y ha venido siendo posible especialmente por la llamada "tradición", tras la cual se escudan todos los actores que practican o son aficionados de la barbarie, personas que aplauden abrir heridas y causar dolor por el acto en si, quizás buscando ignorar todos las señales que claramente indican que todo ser viviente es capaz de sufrir, así no lo expresen de la misma manera. Son este tipo de escenarios los que muchas veces nos lleva a reevaluar lo que son las tradiciones, si en verdad vale la pena preservarlas y si realmente serían las adecuadas para representar una sociedad como la nuestra. Por supuesto no todo puede ser utópico, pero desde algo tan sencillo como la compasión y no derramar sangre en vano nos puede llevar a ser un poco mejores.



Animales en mi vida:

La verdad a lo largo de mi vida no he tenido propiamente animales a mi cuidado por cuestiones familiares de salud. De pequeño le tuve fobia a los perros por un incidente con un rottweiler que poco a poco fui superando ya hace varios años. Sin embargo, recientemente me ha gustado hacerme cargo de varios como hogar de paso cuando ha sido posible, ya en un par de ocasiones, cuando mi mamá no esta en casa. Pues si bien no le hemos podido brindar un hogar fijo a uno en nuestra casa, le hemos dado un asilo un poco mas cálido a varios perros que necesitaban un par de días para encontrar donde asentarse definitivamente. En verdad es impresionante lo únicos que son y lo mucho que uno se puede encariñar en muy poco tiempo, es triste ver como han sido tratados algunos y lo que han tenido que pasar, pero es muy esperanzador ver el trabajo de muchas fundaciones y personas que independientemente de lo que sea están al tanto de los rescates y de todo un proceso de recuperación. La verdad si me gustaría tener a mi cuidado un par de perros o gatos cuando viva por mi cuenta y pueda cuidar bien de ellos.

Quizás unos que para mi sea importante mencionar serían los perros que viven en la finca de mi abuelo, criollos por supuesto, que si bien no son propiamente de la finca como tal, ya prácticamente son de ahí aunque vayan y vengan a su gusto, siempre tienen de referencia la finca para ir a dormir casi todos los días de la semana y siempre logran volver aunque luego los veamos bien lejos por el pueblo. Se la pasan pidiendo comida cuando estamos almorzando y a veces van en jauría de noche por los alrededores, a veces se pelean con los de otras fincas, por lo que luego uno los ve con cicatrices que hay que curarles. Eso si son bien leales, lo acompañan a uno por el campo abierto, mantienen a  la vacas y los toros a una distancia razonable incluso acompañan de regreso a la finca luego de ir de rumba al pueblo.

Hace tiempo una perrita nueva llegó a parir unos cachorros, los dejó en la finca y ya no volvió. Si es cierto que en los pueblos la situación de estos animales es un poco mas precaria por múltiples motivos, y aun con todo y eso me parece que son los que mas he visto que demuestran una lealtad incomparable y una compañía desinteresada que marca la vida de ambos.




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